Observatorio de Mortalidad
Materna y Neonatal

El Observatorio de Mortalidad Materna y Neonatal (OMMN) lanzó una alerta sobre la epidemia de cesáreas por la que atraviesa el país.

La alarma fue activada en la ciudad de Cochabamba, en el II Taller Nacional de Comités Departamentales de Estudio de la Mortalidad Materna y Neonatal, organizaciones a las que el OMMN recomendó generar iniciativas departamentales para controlar la situación. Como proceso global, el incremento no controlado comenzó los primeros años del 20001,2, cuando la prevalencia en servicios de salud rebasó el 20% y la tasa ecológica el 15%.

La operación cesárea constituye un recurso sanitario para contribuir a la reducción de la mortalidad materna y perinatal, siempre y cuando su uso esté relacionado con el diagnóstico y resolución oportuna de ciertas emergencias obstétricas y fetales.

En Bolivia, el incremento de las tasas de cesárea ha sido paulatino en los hospitales de segundo y de tercer nivel, a partir de revisiones desde 19711.

Las tasas difieren de acuerdo a como son presentados los datos, sea en el sistema de servicios de salud, por departamento, por nivel de atención, por subsector o como promedio nacional. La diferencia principal está relacionada con el denominador de la fórmula, porque cuando se toma en cuenta todos los nacimientos (en domicilio y en servicios de salud), como en la Encuesta Nacional de Demografía y Salud (ENDSA), la cifra es menor que cuando se calcula tasas en establecimientos de salud. La prevalencia reportada en las ENDSA se conoce como tasa ecológica.

Los datos registrados en el Servicio Nacional de Información en Salud-Vigilancia Epidemiológica han permitido verificar2 que los incrementos de cobertura en la atención de nacimientos, cuando existen, se deben a un aumento de las cesáreas y no de los partos vaginales. Entre 2012 y 2016 subieron coberturas a expensas de las cesáreas: el nivel II de atención, Cochabamba, La Paz, Oruro, el subsector privado, las cajas de salud y el subsector público. A su vez, en el mismo periodo, mantuvieron o bajaron coberturas, pero aumentaron las cesáreas: el nivel III de atención, Beni, Chuquisaca, Pando, Potosí y Tarija, las iglesias y las ONG.

Las más altas tasas de cesárea se dan en grupos poblacionales con mejores condiciones de salud; es decir, en las mujeres embarazadas pertenecientes a los quintiles superiores de riqueza y a las más instruidas. Debido a que la cesárea en el primer y segundo embarazos incrementa el porcentaje de mujeres con cesárea previa, se están realizando esfuerzos para identificar cifras mínimas y proporciones razonables de la intevención3, especialmente en territorios con recursos limitados.

La Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia, FIGO, considera que cuando en un país el índice de cesáreas adquiere carácter epidémico, se debe involucrar a la población para resolver el problema4.

Alberto De La Galvez Murillo C.

REFERENCIAS

  1. Médicos Consultores: Situación de la operación cesárea. En: Salud materna en Bolivia. Logros al 2014. La Paz: Apoyo Grafico: 2014 (Temas de Medicina Social No.10, de MEDICON).
  2. De La Galvez Murillo A. La cesárea en Bolivia. Revista Boliviana de Ginecología y Obstetricia. 2017;23(1-2):7-16.
  3. Belizan JM, Minckas N, McClure EM, et al. An approache to identifity a minimun and rational proportion of caesarean sections in resource-poor settings: a global network study. Lancet Global Health 2018;6:894-901. (Disponible en: file:///E:/SerieLancet%CesareaOctubre2018/Lancet2018Belizanetal.pdf (Acceso el 24 de octubre de 2018).
  4. Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia. FIGO position paper: how to stop the caesarean section epidemic. The Lancet. Disponible en: www.thelancet.com Vol 392, October 13, 2018 (Acceso el 24 de octubre de 2018).

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