Observatorio de Mortalidad
Materna y Neonatal

La salubrista cochabambina Alma Virginia Camacho Hübner, asesora regional en Salud Sexual y Reproductiva  de UNFPA LACRO, expuso sobre el progreso en la reducción del embarazo adolescente.

Camacho afirmó que América Latina y el Caribe conforman la segunda región en el mundo con la más alta tasa de fecundidad en adolescentes.

“Aunque la tasa global de fecundidad en América Latina y el Caribe ha disminuido en los últimos 30 años, la tasa de fecundidad adolescente ha disminuido lentamente durante este periodo y continúa siendo la segunda más alta del  mundo. La violencia sexual y las normas de género con relación al poder y el control reducen la autonomía de las niñas adolescentes, así como su habilidad para prevenir embarazos no intencionales”, aseguró Camacho.

El embarazo y la maternidad en la adolescencia contribuyen a mayor riesgo de mortalidad y morbilidad materna y neonatal, especialmente en adolescentes muy jóvenes, explicó.

Los niños nacidos de madres adolescentes enfrentan un mayor riesgo de partos prematuros y de bajo peso al nacer, aseguró la especialista.

Además, el embarazo adolescente afecta las trayectorias de vida de las niñas y limita sus logros educacionales  y su potencial de ingresos, aumentando así la probabilidad de pobreza y/o perpetuando ciclos intergeneracionales de pobreza.

Camacho dijo que las adolescentes que ya están marginadas son desproporcionadamente afectadas por el embarazo temprano, debido a las interrelaciones entre la pobreza, la exclusión social, la violencia sexual y el matrimonio y el acceso limitado a la educación sexual y a la salud sexual y reproductiva.

El embarazo adolescente: un desafío para el desarrollo sostenible

Entre los desafíos más importantes de la agenda internacional de desarrollo 2030, se ubica la reducción del embarazo adolescente, aseguró Camacho.

En el embarazo adolescente se entrelazan todos los factores socio-económicos que perpetúan la desigualdad y la pobreza.

Se trata de un hecho que hipoteca el capital humano de los países y por lo tanto de sus posibilidades de desarrollo, dijo la experta, y explicó que es un indicador clave que refleja la eficiencia de las políticas públicas y el funcionamiento de los sistemas de protección social.

En el embarazo adolescente están implicados los más importantes indicadores -salud, educación, igualdad de género, juventud, equidad en paz y justicia, entre otros- que las metas de la Agenda 2030 se han propuesto mejorar.

Recomendaciones de la OMS para la prevención del embarazo precoz y los resultados reproductivos adversos en adolescentes de los países en desarrollo

  • Limitar el matrimonio antes de los 18 años.
  • Crear condiciones de apoyo para reducir los embarazos antes de los 20 años.
  • Aumentar el uso de anticonceptivos.
  • Reducir las relaciones sexuales bajo coacción.
  • Reducir los abortos inseguros.
  • Aumentar el uso de atención calificada en la atención prenatal, del parto y postparto.

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