Observatorio de Mortalidad
Materna y Neonatal

Alberto De La Galvez Murillo C

El ritmo que está adquiriendo la epidemia del coronavirus en Bolivia ha echado por tierra algunos cálculos sobre el número esperado de personas contagiadas. En Santa Cruz y en Beni la epidemia no está controlada; Cochabamba ha superado a La Paz en número de casos y en ambos departamentos ha recrudecido el número de personas infectadas. Oruro y Tarija necesitan extremar esfuerzos para evitar el descontrol de la epidemia. Es indudable que dos factores, cuya magnitud es diferente en cada departamento, están pesando para la situación. Por un lado está el descuido de numerosas personas que para salir a la calle no adoptan las medidas de bioseguridad recomendadas y, por el otro, el manejo no siempre efectivo de los contactos en ciertos contextos.

A partir del miércoles 27 de mayo la situación empeoró de manera importante, por lo que la flexibilización se está dando en el peor momento de la epidemia. La medida, adoptada por presiones, puede ser considerada apropiada desde la perspectiva social y económica, pero inoportuna en función de la salud. En el gráfico 2 es posible apreciar el incremento de la tasa de ataque por departamento, en apenas ocho días.

Las características de la epidemia deben ser analizadas con frecuencia. Su descontrol en algunos departamentos y municipios debería constituir preocupación no solo para las autoridades, sino también para clínicos, epidemiólogos e investigadores sociales, que deberían preocuparse por investigar y publicar. Así también, merecen una consideración periódica los objetivos sanitarios de las acciones asumidas.

A esta altura de la realidad, considero que son dos los objetivos sanitarios:

  1. Reducir la tasa de letalidad, es decir el número de defunciones entre las personas contagiadas.
  2. Disminuir los días de aislamiento de los contactos y de las personas contagiadas asintomáticas o con síntomas leves.

Objetivo No.1. Es posible lograrlo mediante la detección oportuna y el manejo clínico apropiado, pero se requiere:

  • Respuesta rápida a las llamadas telefónicas de las personas que demanden atención. Han ocurrido decesos por falta de asistencia sanitaria.
  • Toma de muestras en el día y reportes de laboratorio en el menor tiempo posible.
  • Triaje apropiado, para determinar si la persona sospechosa requiere aislamiento u hospitalización.
  • Conformar un comité científico, tipo task force, que realice análisis clínicos y epidemiológicos de la epidemia. Uno nacional o por cada departamento con mayor número de casos (Santa Cruz, Beni, La Paz y Cochabamba). Este comité es diferente al que asesora en el Ministerio de Salud y en los SEDES. Le correspondería:
  • Realizar un análisis sobre el manejo clínico de los casos graves, identificar lecciones aprendidas y mejorar protocolos.
  • Corregir el registro diario de casos nuevos, ajustándolo al día de la toma de muestra y no al que corresponde con el informe de laboratorio, para tener una visión más apropiada del comportamiento de la epidemia.
  • Analizar la información disponible para calcular días promedio de permanencia hospitalaria y en los recintos de aislamiento: total, para la duración del cuadro clínico y, para el periodo de espera de los reportes negativos. Con los resultados, proponer medidas de ajuste para las diferentes situaciones.
  • Orientar sobre la manera de extender el certificado de defunción en los decesos que involucran presencia del Covid-19.

La epidemia está en su punto más crítico en el país, razón para recomendar que no es conveniente aflojar las medidas personales de bioseguridad, teniendo en cuenta que ninguna es 100% confiable, peor si se la aplica de manera deficiente o defectuosa.

Los reportes epidemiológicos del Ministerio de Salud indican que la tasa de letalidad está bajando (ver el gráfico). Un análisis de los datos permite establecer que la reducción no obedece necesariamente a un manejo clínico apropiado de los casos graves, sino más bien a la explosión de casos nuevos, que aumenta mucho el denominador de la fórmula, por lo que el resultado es una tasa de letalidad cada vez menor. Además del incremento de los casos, otro dato que indica la evolución incesante de la epidemia en el país es la relación cada vez menor entre el número de personas sospechosas descartadas y la cantidad de casos confirmados. Al 30 de abril, por cada caso confirmado había 4,6 descartados (5384/1167); al 13 de mayo, esa relación se redujo a 3,3 descartados (10457/3148); al 20 de mayo la relación bajo a 2,8 (13647/4919), al 25 de mayo a 2,4 (16113/6660) y, al 31 de mayo a 1,9 (18975/9982). Es cierto que en la magnitud de esta relación puede influir la cantidad de pruebas diarias realizadas, especialmente a los contactos, pero el hecho real es que cada día hay más sospechosos y contactos que resultan positivos.

Objetivo No.2. El logro de este objetivo requiere de la identificación oportuna y manejo correcto tanto de los contactos como de las personas COVID positivas asintomáticas o con síntomas leves. Para este propósito, hay que considerar los siguientes aspectos.

  • Hay un problema evidente con el número de pacientes recuperados (leves, moderados y graves). Si se toma como ejemplo el día 02 de mayo (1470 casos positivos y 71 fallecimientos), el número de casos activos era de 1399 (casos positivos menos los fallecidos). Suponiendo que no hubo más muertes entre los casos que estaban activos hasta el 02 de mayo, al 31 de mayo deberían haber cuando menos 1399 personas recuperadas; sin embargo, el número reportado de recuperados es de 986 (ver el cuadro).

El porcentaje de personas recuperadas, como cifra promedio nacional, no ha variado de manera fundamental a lo largo de la epidemia. Al 20 de abril era 11,3% (132/1167); al 13 mayo de 10,8% (339/3148); al 20 de mayo de 11,2% (553/4919); al 25 de mayo de 9,7% (647/6660) y, finalmente, al 31 de mayo de 9,9% ¿Qué quiere decir esto?

  • Que el número promedio de días de aislamiento de los casos asintomáticos y de los leves posiblemente es más de 14 días, que es el tiempo máximo del periodo de incubación.
  • Que puede haber limitaciones para realizar la cantidad diaria de pruebas necesarias, situación que incrementa la permanencia.
  • Que los casos positivos asintomáticos y los leves, tardan más de 14 días en presentar resultados de laboratorio negativos.
  • Que la duración clínica de la enfermedad en los pacientes graves es de más de tres semanas.
  • Estos aspectos tienen que ser analizados a nivel task force, porque mientras mayor es el promedio de días de permanencia, tanto en los hospitales como en los recintos de aislamiento, los gastos en logística y alimentación aumentan, y también las horas-persona (médico, enfermera, otros) por paciente o persona sospechosa atendidaFinalmente, hay otros tres aspectos que vale la pena tener en consideración.
    • Cuando las personas recuperadas desean donar sangre (plasma hiperinmune), en los bancos de sangre debería ser posible realizar una prueba rápida para detectar la proteína IGg, que indica la presencia de anticuerpos. La prueba debería ser aplicada si han transcurrido más de 40 días entre la fecha de aparición de los síntomas y el día que la persona se presenta en el banco de sangre. Después de ese tiempo, los anticuerpos pueden disminuir o desaparecer, razón para recomendar la donación de sangre antes de los 40 días.
    • Los contactos y personas con síntomas leves no deberían permanecer aisladas en sus casas, porque hay el riesgo de que no cumplan a cabalidad las recomendaciones. Lo aconsejable es aislarlas en recintos administrados por la autoridad local.
    • Sería ingenuo pensar que las personas cambian de barbijo cada día. La reutilización es la regla. Una vez utilizado el barbijo, debe ser inmediatamente dejado en reposo por al menos una hora, en una solución de agua y jabón. Luego, enjuagarlo y dejarlo secar. Antes de volver a utilizarlo, hay que plancharlo por dentro y por fuera, directamente o aplicando una franela. Tener al menos dos barbijos permite su uso intercalado.

    Elaborado en el Observatorio de Mortalidad Materna y Neonatal, CIDES/UMSA Autor: Alberto De La Galvez Murillo C.  Correo electrónico: albertodelagalvezmurillo@gmail.com

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