Observatorio de Mortalidad
Materna y Neonatal

Lecciones de Salud Pública en tiempos de la COVID-19 Lección No.1

Alberto De La Galvez Murillo C.

LA SALUD Y LA ENFERMEDAD COMO PROCESO ÚNICO

La salud y la enfermedad no constituyen situaciones o realidades independientes. Su aparente separación responde a conceptualizaciones que parten del individuo, de su funcionalidad orgánica, y porque cada una por separado se la mide y diagnostica a partir de síntomas individuales y de indicadores biológicos ajustados a una normalidad que es más subjetiva que real.

La salud es un espacio de construcción simbólica, con territorios donde se construyen identidades que permiten comprender la crisis por la que atraviesa en los últimos tiempos, reflejada principalmente en el desencanto de sus actores sociales.

La salud y la enfermedad, consideradas como un único e indivisible proceso, constituye un resultado global, dinámico, variable, individual y colectivo al mismo tiempo, de todas las determinantes y condicionantes sociales que se originan en las estructuras y en el desempeño de las formaciones sociales presentes. Sin esta visión integral, no sería posible plantear interrogantes como las siguientes: ¿cómo se diferencian los individuos sanos de los enfermos? ¿Por qué algunas personas enferman y otras no? ¿Por qué en determinadas poblaciones hay ciertas enfermedades y en otras no? La COVID-19 es el mejor ejemplo de cómo el comportamiento individual y el colectivo, así como la manifestación de sus necesidades y expectativas, influyen en la evolución de la pandemia, a despecho de los esfuerzos que desde los servicios de salud realizan los médicos y las enfermeras.

LOS NIVELES DE PREVENCIÓN

Prevenir quiere decir evitar, precaver, prever, impedir. Según el diccionario, significa también, informar, avisar, advertir.Tradicionalmente se considera que hay tres niveles de prevención: primaria, secundaria y terciaria. Sin embargo, un cuarto nivel, previo a los anteriores, es el de «prevención primordial», apropiado para comprender las intervenciones que los gobiernos de todos los países han y están realizando para contener la pandemia COVID-19. Los niveles de prevención son aplicados fundamentalmente para el control de las enfermedades crónicas trasmisibles (tuberculosis, por ejemplo) y no trasmisibles (diabetes y otras) y, también en las afecciones endémicas, como la diarrea infantil por rotavirus. Pero, cuando ocurre la irrupción de una enfermedad emergente, como el SARS COV-2, los niveles de prevención adquieren ciertas particularidades, como es posible observar en el cuadro.

Los niveles de prevención aplicados a la COVID-19

NOTA: En la segunda columna, en negrita, la conceptualización general del nivel en el que opera cada tipo de prevención en cualquier enfermedad.

Los dos primeros niveles de prevención, por su enfoque poblacional, dependen de la salud pública, como disciplina responsable de las respuestas sociales para los problemas de salud y del ambiente. En cambio, los niveles de prevención secundario y terciario, por su enfoque individual (pacientes), son tributarios del accionar de la medicina, tanto en las enfermedades curables como en las que no lo son, como el SARS Cov-2.

En los niveles de prevención y de manera particular en la pandemia Covid-19, la cuarta columna del cuadro, el concepto «intervención» hace referencia a la actividad específica destinada a reducir los riesgos de enfermedad (vacunación), tratar enfermedades (protocolos clínicos) o paliar las consecuencias de las enfermedades y la discapacidad (asistencia respiratoria, suero convaleciente). En estas intervenciones, hay que tener en cuenta el concepto de «externalidad», que hace referencia a los beneficios o pérdidas que se transfieren de una persona a otra. El beneficio surge cuando cualquier persona que llega a su casa, cumple el protocolo en cuanto lavado de manos y manipulación apropiada de la vestimenta para evitar contagiar a familiares, asumiendo que podría ser portadora del virus. La pérdida sucede cuando un portador (sea que lo sepa o no), no recurre al aislamiento, incumple el distanciamiento social y no utiliza barbijo.

Paralelamente a los niveles de prevención, también está en uso el concepto de prevención clínica, que “se ubica en el espacio que supone la interacción de una persona con su médico (o personal de salud) y comprende maniobras o acciones de prevención primaria y prevención secundaria ejecutables en el consultorio. Está dirigida a las personas que no presentan signos ni síntomas de la afección que se desea prevenir”

PROMOCIÓN DE LA SALUD

Finalmente, la prevención no está separada de la promoción de la salud, que emerge para darle a la salud una nueva concepción, y que consiste en “proporcionar a los pueblos los medios necesarios para mejorar su salud y ejercer un mayor control sobre la misma”.“Para alcanzar un estado adecuado de bienestar físico, mental y social un individuo o grupo debe ser capaz de identificar y realizar sus aspiraciones, de satisfacer sus necesidades y de cambiar o adaptarse al ambiente”. Por tanto, y de acuerdo con la Carta de Ottawa sobre Promoción de la Salud, las condiciones y requisitos para la salud son: la paz, la educación, la vivienda, la alimentación, la renta, un ecosistema estable, la justicia social y la equidad. Cualquier mejora de la salud ha de basarse necesariamente en estos prerrequisitos. En las condiciones actuales y en las que imperaron desde hace tiempo, ¿es posible que estén dadas las condiciones para que los bolivianos y bolivianas tengamos salud?

Las Lecciones de Salud Pública elaboradas por MEDICON están destinadas principalmente a estudiantes de las carreras de la salud

 

BIBLIOGRAFÍA

 Castro MD, De La Galvez Murillo A, Rentería C. Salud sexual, salud reproductiva y derechos en tiempos del Covid-19. Umbrales. 2020;36:245-268.

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Ginecólogo Obstetra. Maestro en Salud Pública. Fundador del colectivo intelectual Médicos Consultores (MEDICON). Email: adelagalvezmurillo@gmail.com

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